Un estudio revela la eficacia del Mindfulness para aliviar el dolor de espalda crónico tratado con opioides

El dolor lumbar crónico (CLBP, por sus siglas en inglés) es un problema que afecta a millones de personas y a menudo se trata con opioides, aunque estos no siempre son efectivos y pueden tener efectos secundarios. Un estudio reciente publicado en JAMA Network Open ha revelado que tanto la terapia basada en mindfulness (MBT) como la terapia cognitivo-conductual (TCC) son efectivas para tratar el dolor de estos enfermos y reducir el consumo de fármacos.

El dolor crónico no relacionado con el cáncer afecta a más de 50 millones de adultos en los Estados Unidos, convirtiéndose en una de las principales causas de discapacidad y disminución de la calidad de vida. El CLBP, en particular, es uno de los tipos más comunes de dolor crónico no oncológico que se trata con opioides.

Además de los numerosos efectos adversos asociados con el uso prolongado de opioides, este tratamiento a menudo no logra aliviar el dolor lumbar crónico, lo que subraya la necesidad crucial de nuevas intervenciones. Aunque se ha documentado la eficacia de los tratamientos psicológicos para el dolor lumbar crónico, el acceso restringido y la cobertura del seguro limitan el uso generalizado de estas terapias.

Terapias psicológicas para el dolor lumbar crónico

La TCC es un entrenamiento activo de autogestión que ayuda a los pacientes a sobrellevar su afección basándose en cambios adaptativos en su comportamiento y cognición. Para el dolor crónico, la TCC se considera un tratamiento psicológico estándar que se asocia con beneficios marginales para aliviar el dolor en pacientes con CLBP.

La terapia basada en mindfulness (MBT) es otro tratamiento psicológico que proporciona a los pacientes habilidades para aceptar su dolor crónico. Se anima a los enfermos a cultivar una meta-conciencia no crítica y no reactiva de las experiencias del momento presente.

Hasta la fecha, ningún estudio había comparado la eficacia a largo plazo de MBT y TCC, particularmente para pacientes con CLBP tratados con opioides.

¿En qué consistió el estudio?

El estudio “Estrategias para ayudar con el manejo del dolor” (STAMP, por sus siglas en inglés) es un ensayo clínico aleatorizado y multicéntrico que comparó los efectos de la MBT y la TCC junto con la atención estándar en adultos con CLBP tratados con opioides.

Los investigadores de este estudio plantearon la hipótesis de que, considerando los mecanismos analgésicos del mindfulness, la MBT sería más eficaz que la TCC para mejorar el dolor, la función y la calidad de vida de los pacientes que experimentan CLBP. También se predijo que la MBT reduciría la dosis de opioides seis y doce meses después de iniciar la terapia.

Detalles de la participación

Los participantes del estudio, mayores de 21 años, fueron inscritos entre el 1 de julio de 2017 y el 4 de agosto de 2021. Todos los participantes del ensayo experimentaban dolor diario en la región lumbosacra o ciática y fueron tratados con 15 o más equivalentes de miligramos de morfina (MME) al día durante al menos tres meses.

La intensidad media del dolor diario en el Inventario Breve del Dolor (BPI) fue de al menos tres. Se excluyeron del análisis a las personas con antecedentes de MBT y/o TCC, trastornos psiquiátricos o embarazo.

Desarrollo de las terapias

Los participantes del estudio fueron asignados aleatoriamente a grupos de MBT y TCC en una proporción de 1:1. Todas las intervenciones fueron personalizadas a las necesidades de cada individuo.

Ambos grupos completaron un total de ocho sesiones semanales de dos horas dirigidas por un terapeuta. Se animó a todos los pacientes a practicar las recomendaciones durante al menos 30 minutos diarios durante seis días a la semana.

También se animó a los participantes del grupo MBT a adaptarse al mindfulness antes de decidir si requerían medicación con opioides, ya que esta pausa consciente podría interrumpir la automaticidad y reducir el uso de opioides. Por el contrario, a los participantes del grupo TCC se les proporcionó una variedad de estrategias cognitivo-conductuales que podrían ayudar en la autogestión activa.

Las medidas de resultado se recogieron al inicio del estudio y tres, seis, nueve y doce meses después del inicio del tratamiento. El impacto de la MBT en comparación con la TCC se evaluó utilizando un modelo lineal mixto de efectos (LMEM) a los seis y doce meses.

Resultados a un año: ¿Qué se observó?

Aproximadamente el 70% y el 65% de los participantes del estudio proporcionaron datos de resultados primarios a los seis y doce meses, respectivamente. Las tasas de asistencia a las sesiones, la pérdida de seguimiento y los minutos semanales de práctica en casa no fueron significativamente diferentes entre ambos grupos de estudio.

Un total de 385 participantes fueron incluidos en los grupos de MBT y TCC, el 56.4% de los cuales eran mujeres y el 42.6% hombres. La edad media de los participantes del estudio fue de 57.8 años, la mayoría de los cuales eran de origen étnico no hispano o no latino.

Al inicio del estudio, los participantes de ambos grupos informaron de limitaciones funcionales moderadas, una calidad de vida media relacionada con la salud, puntuaciones medias de dolor de 6.1 en la escala BPI y altas dosis medias de opioides.

Mejoría generalizada en ambos grupos

En comparación con el inicio del estudio, ambos grupos de estudio informaron de mejoras significativas en los resultados primarios y secundarios a los seis y doce meses. En el grupo de MBT, el cambio en la puntuación BPI para el dolor medio desde el inicio del estudio fue de -0.35 y -0.45 a los seis y doce meses, respectivamente.

En el grupo de TCC, el cambio en el dolor desde el inicio del estudio fue de -0.57 y -0.59 a los seis y doce meses, respectivamente. También se registraron cambios similares en las puntuaciones de las limitaciones funcionales en ambos grupos.

Mejora en la calidad de vida

El análisis del modelo lineal mixto de efectos no identificó un cambio significativo entre los grupos de estudio en los resultados primarios y secundarios a los seis y doce meses. Asimismo, no se observaron diferencias entre los grupos a lo largo del tiempo en la interferencia del dolor o en el porcentaje de personas tratadas con altas dosis de MME.

Sin embargo, en comparación con la TCC, se observó una mayor mejora en la calidad de vida relacionada con la salud mental en el grupo de MBT a los seis meses.

Tanto la MBT como la TCC condujeron a mejoras significativas y comparables en la intensidad del dolor lumbar crónico y a reducciones en la dosis de opioides que persistieron hasta 12 meses después de la intervención inicial sin ningún efecto adverso grave. Estos hallazgos apoyan la incorporación de la MBT y la TCC en el tratamiento de pacientes con dolor lumbar crónico.