La práctica del Mindfulness ha sido objeto de numerosas investigaciones científicas para explorar sus beneficios para la salud mental. Sin embargo, un análisis de múltiples estudios publicado recientemente en The Journal of Integrative and Complementary Medicine sugiere que la atención plena también puede ser una buena herramienta para tratar problemas de salud física, como la diabetes tipo 2.
El estudio, llevado a cabo por investigadores de la Keck School of Medicine de la University of Southern California (Los Ángeles, EEUU), ha analizado a un grupo de adultos que participaron en un programa de ocho semanas de prácticas de Mindfulness. Los resultados han sido reveladores, ya que, además de una reducción significativa en los niveles de ansiedad y depresión de los participantes, también se ha observado una mejoría en la enfermedad después de completar el programa.
Los investigadores han analizado 28 estudios que exploraron el efecto de las prácticas mente-cuerpo en personas con diabetes tipo 2. Las personas que participaron en los estudios no necesitaban insulina para controlar la diabetes ni tenían ciertas condiciones de salud como enfermedades cardíacas o renales. Las actividades mente-cuerpo utilizadas en la investigación incluyeron yoga, qigong, Mindfulness, meditación y visualización de imágenes positivas para relajar la mente.
La frecuencia y duración de estas actividades variaron, desde diariamente hasta varias veces por semana, y desde cuatro semanas hasta seis meses. Las personas que participaron en cualquiera de estas actividades durante cualquier período de tiempo redujeron sus niveles de hemoglobina A1C, un marcador clave de la diabetes. En promedio, los niveles de A1C cayeron un 0,84%. Según los investigadores, esto es similar al efecto de tomar metformina (Glucophage), un medicamento de primera línea para tratar la diabetes tipo 2.
Los niveles de A1C se determinan mediante un análisis de sangre que muestra los niveles promedio de azúcar en sangre de una persona durante los últimos dos o tres meses. Los niveles por debajo del 5,7% se consideran normales, los niveles del 5,7% a menos del 6,5% se consideran prediabetes y los niveles del 6,5% o más están en el rango de diabetes.
Los investigadores consideran que la capacidad de estas prácticas para reducir el estrés puede desempeñar un papel importante en la mejora de los enfermos. El doctor Shalu Ramchandani, del Instituto Benson-Henry de Medicina Mente y Cuerpo del Hospital General de Massachusetts (EEUU), explica que el yoga y otras prácticas de atención plena “ayudan a la relajación, que es lo opuesto al estrés. Una respuesta de relajación puede reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, mejorando así la resistencia a la insulina y manteniendo los niveles de azúcar en sangre bajo control, reduciendo así los niveles de A1C”.
La relajación puede ayudar a las personas con diabetes de otras maneras, como mejorando el flujo sanguíneo y reduciendo la presión arterial, lo que les protege contra ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. Debido a que todas las prácticas de atención plena estudiadas tuvieron un efecto positivo, los investigadores consideran que este tipo de actividades podrían convertirse en parte de la terapia para la diabetes junto con los tratamientos de estilo de vida estándar.
El doctor Ramchandani añade: “Reducir y controlar el estrés conduce a un mejor estado de ánimo y a una mayor autoconciencia y autorregulación. Esto puede llevar a una alimentación más consciente, como combatir los antojos de alimentos poco saludables, seguir una buena dieta y comprometerse a hacer ejercicio regularmente, todo lo cual puede ayudar a reducir el riesgo de diabetes tipo 2”.
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