Dedicar solo entre 10 y 15 minutos diarios a practicar mindfulness puede reducir el estrés y la ansiedad en adultos autistas. Así lo muestra un estudio dirigido por científicos del Instituto McGovern para la Investigación del Cerebro del Massachusetts Institute of Technology (MIT).
La propuesta fue sencilla: utilizar una aplicación gratuita en el teléfono móvil como guía y practicar cuando y donde cada persona quisiera. Sin horarios fijos, sin desplazamientos y sin la presión de un entorno presencial.
La atención plena o mindfulness consiste en entrenar la mente para centrarse en el momento presente. Puede cultivarse mediante la meditación o con ejercicios de respiración. En los últimos años, las evidencias sobre sus beneficios para la salud mental no han dejado de crecer. Este nuevo estudio refuerza esos hallazgos y los sitúa con claridad en el ámbito del autismo adulto.
“Todo lo que uno querría para alguien a quien aprecia ocurrió”, resume el investigador del MIT John Gabrieli, que dirigió el trabajo junto a Liron Rozenkrantz, de la Facultad de Medicina Azrieli en la Universidad Bar-Ilan, en Israel. Menos ansiedad, menos estrés, menos emociones negativas y más emociones positivas. Según Gabrieli, todas las medidas de bienestar evaluadas cambiaron de forma significativa en sentido favorable.
Una necesidad especialmente relevante en la vida adulta
La ansiedad no es un asunto menor en el autismo. Muchos adultos autistas presentan niveles de ansiedad y estrés superiores a la media, lo que puede interferir en su vida cotidiana y en su calidad de vida. De hecho, hasta el 65 % puede padecer también un trastorno de ansiedad.
Por eso el equipo se planteó una pregunta directa: si el mindfulness ayuda a reducir los síntomas de ansiedad en la población general, ¿podría ofrecer beneficios similares en adultos autistas? Además, el formato mediante aplicación resultaba especialmente prometedor. Practicar a solas, a su propio ritmo y en el entorno que cada persona elija puede ser positivo para cualquiera, pero quizá aún más para quienes encuentran complejas algunas interacciones sociales.
Un estudio con dos grupos y seis semanas de práctica
Para comprobarlo, los investigadores reclutaron a 89 adultos autistas. Los dividieron en dos grupos: uno comenzó de inmediato con seis semanas de práctica; el otro quedó en lista de espera y realizó la intervención más adelante, lo que permitió comparar resultados.
La herramienta utilizada fue la aplicación Healthy Minds, que ofrece meditaciones guiadas —sentadas o en movimiento— de entre 10 y 15 minutos. Los participantes señalaron que la aplicación era fácil de usar y que no tuvieron dificultades para incorporar la práctica a su rutina diaria.
Tras seis semanas, quienes habían practicado informaron de reducciones significativas en la ansiedad y el estrés percibido. Esos cambios no aparecieron inicialmente en el grupo de control. Sin embargo, cuando este segundo grupo completó también sus seis semanas, los resultados positivos se repitieron casi de manera idéntica.
Beneficios que se mantienen incluso sin practicar
El equipo volvió a evaluar a los participantes seis semanas después de finalizar la intervención. Para entonces, casi todos habían dejado de practicar mindfulness. Aun así, las mejoras en el bienestar se mantenían.
Este dato abre la puerta a una hipótesis interesante: las habilidades adquiridas podrían integrarse en la vida diaria y perdurar en el tiempo. Adoptar el hábito de centrarse en el presente —sin quedar atrapado en el pasado ni anticipar constantemente el futuro— puede convertirse en una forma de pensamiento útil y estable.
Aunque los investigadores ya planean nuevos estudios para analizar los efectos a largo plazo, su conclusión es clara: la atención plena puede aportar beneficios relevantes a cualquier edad. Y en el caso de los adultos autistas, donde los recursos y apoyos suelen ser más limitados que en la etapa escolar, contar con herramientas accesibles y respaldadas por evidencia científica puede resultar especialmente valioso.