La meditación vuelve a situarse en el foco científico, esta vez por su posible relación con el rejuvenecimiento cerebral. Un estudio publicado en la revista Mindfulness ha revelado que personas con una práctica intensiva y sostenida de meditación presentan durante el sueño una actividad cerebral similar a la de individuos casi seis años más jóvenes.

Los investigadores analizaron la actividad eléctrica cerebral nocturna de meditadores avanzados y detectaron patrones asociados habitualmente a una mejor salud cognitiva y a un menor deterioro relacionado con la edad. Aunque el trabajo no demuestra una relación causal directa, los resultados refuerzan la idea de que ciertos hábitos mentales podrían influir en cómo envejece el cerebro.

Con el envejecimiento, el sueño cambia de forma bastante predecible. Las personas mayores suelen dormir menos horas, tienen un descanso más fragmentado y reducen las fases de sueño profundo. A nivel cerebral, también disminuyen ciertas ondas lentas y los llamados “husos del sueño”, pequeñas ráfagas de actividad eléctrica relacionadas con la memoria y el aprendizaje.

Estimación de la edad biológica cerebral

A partir de estos patrones, los científicos pueden estimar una “edad biológica cerebral”, comparando la actividad eléctrica del cerebro durante el sueño con la de miles de personas de distintas edades. Cuando esa edad cerebral es superior a la edad real, suele asociarse con un mayor riesgo de deterioro cognitivo, demencia o problemas de salud.

El estudio analizó a 34 personas que participaban en un retiro intensivo de meditación llamado Samyama Sadhana, reservado a practicantes con años de experiencia previa y rutinas diarias muy exigentes de respiración y meditación.

Para registrar la actividad cerebral, los participantes utilizaron bandas de electroencefalografía mientras dormían en sus propias casas. Posteriormente, los investigadores compararon esos registros con bases de datos de personas sanas y pacientes con deterioro cognitivo o demencia.

Resultados del estudio

La edad media real de los meditadores era de 38 años, pero la actividad cerebral registrada durante el sueño mostraba una edad biológica aproximadamente 5,9 años menor. En cambio, las personas con deterioro cognitivo leve presentaban cerebros biológicamente casi nueve años más envejecidos que su edad cronológica.

Uno de los hallazgos que más llamó la atención fue que los meditadores dormían menos horas que el grupo de control: unas seis horas frente a las 7,6 horas habituales de las personas sanas analizadas.

Los autores plantean que la práctica prolongada de meditación podría mejorar la calidad del descanso, permitiendo un sueño más reparador en menos tiempo. Parte de esa diferencia se explicaría por una mayor presencia de ráfagas organizadas de actividad cerebral durante fases ligeras del sueño.

Efectos cognitivos y emocionales

Además del análisis del sueño, los participantes realizaron pruebas cognitivas y emocionales. Los meditadores obtuvieron mejores resultados que la media nacional en habilidades relacionadas con la resolución de problemas y determinadas funciones cognitivas.

Aunque el retiro intensivo de cuatro días sí mejoró el estado emocional de los participantes —que reportaron menos estrés y mayor sensación de apoyo social—, no produjo cambios inmediatos en la edad biológica cerebral medida durante el sueño.

Los investigadores consideran que los beneficios emocionales pueden aparecer rápidamente, mientras que los posibles cambios fisiológicos asociados al envejecimiento cerebral requerirían años de práctica continuada.

Limitaciones y futuras investigaciones

Pese a los resultados, los autores insisten en que el estudio tiene importantes limitaciones. No disponían de datos previos al inicio de la práctica meditativa de los participantes, por lo que no pueden asegurar que la meditación sea la causa directa de ese aparente rejuvenecimiento cerebral.

También señalan que las personas que practican meditación intensiva suelen tener estilos de vida más saludables y niveles educativos altos, factores que ya se relacionan con una mejor salud cognitiva.

Por ello, consideran necesarios estudios a largo plazo con personas que comiencen a meditar desde cero para comprobar si estas prácticas realmente ayudan a ralentizar el envejecimiento cerebral o si simplemente atraen a individuos con cerebros más saludables desde el inicio.

 

https://www.lavanguardia.com/magazine/bienestar/20260517/11540144/meditacion-rejuvenecer-cerebro-estudio-detecta-senales-cerebrales-seis-anos-mas-jovenes-sueno-epm.html