La profesora en Neurociencia Elena Gallardo-Morillo ha advertido de que la sobreabuendancia actual de estímulos está mermando nuestras facultades cerebrales, y especialmente nuestra capacidad de tención plena. La investigadora abogó por cultivar momentos de silencio, con el fin de reestablecer el equilibrio interno.

La neurocientífica abordó el desarrollo del cerebro humano en el Think Tank educativo titulado “Neurociencia y educación: potenciando el cerebro ágil en el aula”, un encuentro organizado por la Asociación Círculo de Empresarios del Sur de España (CESUR.

En su conferencia, celebrada en la sede de Cajamar en Málaga, Elena Gallardo-Morillo partió de la premisa de que “de cero a 21 años, el cerebro se está moldeando. Los padres, las familias y la comunidad educativa tenemos la obligación de saberlo para actuar sobre ello y potenciarlo”.

A partir de esta idea, desglosó el llamado “ABC del cerebro” para explicar cómo este aprende. Destacó que el cerebro “se nutre de la experiencia, por lo que registrará aquello que le demos en abundancia. Además, aprende por repetición, de manera que cuanto más le demos de algo, más se generará el hábito. Un niño tarda tres meses en adquirir un hábito; un adulto, seis”.

La profesora en Neurociencia prestó especial atención a cómo la tecnología y la gran cantidad de estímulos a los que están expuestos tanto niños como adultos están afectando “la memoria más robusta que tenemos, la memoria implícita”.

Gallardo-Morillo asegura que se están perdiendo funciones ejecutivas como la toma de decisiones, la planificación y la capacidad de gestionar dos estímulos diferentes según su prioridad e importancia, y ofreció distintas técnicas para mejorar estas habilidades.

“Nuestro cerebro necesita silencio. Dadas las actuales circunstancias de vida, el cerebro está acallando cada vez más la atención plena y elevando la rumiación de pensamientos, y esto ya ocurre en niños y adolescentes”, destacó.

La neurocientífica explicó que los niños necesitan restablecer la actividad normal de su cerebro y bajar la excitabilidad. “Y esto se consigue inculcándoles y cultivando momentos de silencio al final del día: momentos de mindfulness, de meditación, de contacto con la naturaleza. Todo ello es fundamental para tener un cerebro bien equilibrado”, insitió.

Finalmente, la investigadora advirtió de que los tiempos actuales “están robando capacidades importantes a nuestro cerebro, como la atención plena, y activando otro tipo de actividades más fragmentadas y, por lo tanto, menos eficientes”.

“Si te interesa experimentar estos beneficios del mindfulness en tu propia vida, puedes participar en el próximo programa MBSR de 8 semanas.”